Serenata del Dj de bodas

Leía el otro a día a Carlin los motivos por los que en este año convulso debiéramos ser  felices, suscribo cada uno de ellos y además me permito rematar su texto con una aportación propia. Los que me conocéis ya sabéis que me ha tocado pinchar en bodas para tirar para adelante, son muchas las horas que he pasado detrás de la mesa de mezclas y aguantando al personal… hay algo que siempre me ha llamado la atención, en una boda hay, pongamos de media, 150 invitados de los cuales 130 no se dirigen a mí, otros 12 lo hacen de manera educada mientras que 8 lo hacen de forma desabrida, poco respetuosa y sin tener en cuenta que yo estoy trabajando mientras ellos están de ocio… La estadística es aplastante, si en realidad los malos son tan pocos con respecto a los buenos ¿Por qué estos dejan una marca tan potente en mí? ¿Por qué no me voy del restaurante alegre pensando que la mayoría de la gente es amable? No tengo respuesta para esto pero intuyo que nos pasa con todo, en términos sociólogicos podíamos afirmar que sobreponderamos lo negativo, a veces hasta límites insospechados, cuando nos juzgamos a nosotros mismos y a nuestros conocidos, cuando analizamos la realidad socio política, cuando pensamos que los jóvenes sólo dedican su tiempo a hacerse “selfies”, o recordamos que el Marca es el periódico más leído de España… así que para el año que viene, que se presenta arduo y a la vez brillante, me gustaría tener esto un poco más presente.

Sigan avanzando y feliz año.

El futuro del empleo industrial (II): los y las trabajadoras del futuro (y del presente…)

Ahora que todo el mundo hace sus apuestas  sobre el impacto del nuevo modelo económico en el empleo: “en dos décadas el 47% del empleo actual desaparecerá”, “dentro de 5 o 10 años no habrá empleos que no sean creativos”, “para el año 2020 el 45% seremos knowmads”…  voy a exponer los resultados del diagnóstico con respecto a cómo son/serán los y las trabajadoras dentro del sector industrial. Vaya por delante que a diferencia de las afirmaciones valientes que hacen algunos con mayor o menor criterio y rigor, sólo se pretende dejar una serie de pautas que han aparecido de forma constante a lo largo del diagnóstico que hicimos, junto con Innobasque y DEMA, sobre el futuro del empleo industrial y que creo que son muy interesantes para cualquier persona o agente que esté involucrado en el ámbito de la formación y educación. Los entrevistados han sido en su mayoría empleadores de empresas punteras dentro del sector industrial, también se ha hablado con centros de formación y otras organizaciones que trabajan en el ámbito del empleo.

Aquí van…

La cualificación cada día es más relevante. En este sentido algunos de los empleadores entrevistadas afirman que ya no se piden peones sin cualificar, el mínimo nivel de formación demandado es siempre ciclo formativo de grado medio y, sobre todo, superior. Los procesos productivos cada vez demandan mayor base técnica, la figura de operario está en declive.

Adaptación, los modelos de negocio actuales demandan una constante adaptación a nuevas contingencias relacionadas con productos/servicios y con procesos, esta necesidad de adaptación constante provoca que el tipo de personas trabajadoras demandadas tenga una serie de características diferenciadas a las demandadas en otra época.

Imagen1.jpg

Polivalencia, este elemento ha aparecido de forma recurrente y generalizada, frente a modelos de trabajo donde las personas trabajadoras se adscribían a una serie de tareas marcadas y claras, en la actualidad se necesitan que las mismas sean capaces de adaptarse a nuevos conocimientos con relativa agilidad. Se demanda personas que tenga un perfil genérico pero que puedan moverse por diferentes secciones del proceso productivo, como exponía una interlocutora  “Que podamos jugar con esa persona y cuando hay más carga de trabajo en una necesidad puntual esa persona pueda apoyar o se pueda ir moviendo”.

Dinamismo e intraemprendimiento, otro elemento que se demanda por parte de los empleadores  es de carácter actitudinal, las personas empleadas no pueden ser meros ejecutores de una serie de tareas sino que se han de sentir como una parte de un gran engranaje en el que tienen que aportar su conocimiento para la mejora de procesos. En este mismo sentido algunos de las y los interlocutores participantes han concretado esto en la actitud emprendedora y/o intraemprendedora, que, más allá de que pueda transformarse en la creación de empresas concretas, ven como necesaria para afrontar el panorama laboral en el que estamos inmersos y por ello ha de ser promovida.

Todos los agentes entrevistados hablan de las competencias transversales como clave para poder adaptarse a una realidad laboral altamente cambiante, por ello parece necesario potenciarlas en todos los niveles formativos ¿Cómo se puede afrontar esta demanda? La gama de posibilidades es amplia, se puede realizar ofreciendo a los y las alumnas experiencias que puedan asemejarse a la realidad laboral a la que se van a enfrentar en el futuro o con experiencias como la que ofrece la formación dual.

Formación continua, la importancia de la formación continua es creciente, esto se debe a diferentes motivos, el primero, los y las trabajadoras sienten que en un mercado laboral mermado y amenazado por la crisis es el conocimiento lo que les hacer ser válidos dentro de las empresas, segundo, algunas empresas que se han visto amenazadas por la crisis ven en el conocimiento y el reciclaje como la única forma de salida de su situación, tercero, trasladado por las empresas altamente especializadas que trabajan según requerimientos del cliente necesitan estar actualizadas y en algunos casos acometer planes de formación según pedidos concretos, por los que como una interlocutora comentaba, a veces, se sienten “abordados”.

Inglés, en un mundo netamente globalizado como el presente el inglés es el idioma que permite acceder a diferentes mercados, en este sentido se detecta una gran carencia en su conocimiento, especialmente dentro de la Formación Profesional. Esto se ve como uno de los grandes retos de la misma.

Un elemento clave a la hora de recapacitar a la población activa es un cambio de índole cultural. Diversos interlocutores afirman que desde un sector del tejido empresarial y de la población activa las acciones formativas son vistas como un elemento perturbador en la rutina laboral, por ello, tanto responsables de empresas como personas trabajadoras  han de comprender la importancia que tiene la formación en el devenir de la empresa. Esto en muchos casos va a exigir un cambio de mentalidad que se ha de concretar en planes de formación tomados en serio y que ocupan el lugar que les corresponde dentro de las empresas.

Para acabar el post es importante reseñar que a lo largo del diagnóstico la formación ha aparecido como principal elemento a potenciar a la hora de mejorar la competitividad del tejido industrial así como la empleabilidad de las personas trabajadoras. De hecho parece ser la única certeza en mar de incertidumbres… el resto de factores parecen escapar del control de todos, algo así como la formación os hará libres. Quisiera rematar todo lo escrito haciendo referencia a un párrafo del libro de “La carrera contra la máquina” que creo que viene al caso y que muestra como en el pasado también se vivió un cambio técnico favorable hacia la mayor cualificación dentro del mercado de trabajo.

Durante la mayor parte del siglo XIX, aproximadamente el 25% del trabajo agrícola se dedicaba a la trilla de cereal. Ese trabajo se automatizó en los años 1860. El siglo XX  se caracterizó por una aceleración de la mecanización, no sólo agrícola sino también del trabajo fabril. Haciéndose eco de Jan Timbergen, ganador del primer premio Nobel de  Economía, los economistas de Harvard Claudia Godin y Larry Katz  describieron el cambio del mercado laboral hacia una mayor cualificación como una carrera entre la educación y la tecnología. Inversiones continuamente crecientes en educación que aumentaron dramáticamente el nivel educativo medio de la fuerza laboral norteamericana, ayudaron a impedir que la desigualdad se disparase a medida que la tecnología automatizaba crecientemente el trabajo no cualificado”

Ahí la dejo.

De la globalización, ex novias y Trump

Enmarcado en la serie “hipótesis de 3 cervezas”, siempre tan poco rigurosa, e impactado como estoy por la victoria de Trump me pregunto ¿Cómo un payaso con ese aire de matón de colegio, pelo y voz tan desagradable ha sido elegido por millones de personas?

No dejo de pensar en los motivos de su victoria.

Al parecer los principales votantes de Trump no han sido la basura blanca que  vive en furgonetas y se alimenta tan mal como sólo un buen yanqui es capaz de alimentarse, han sido personas de rentas medias (blue collars) con tasas de desempleo tolerables. Tengo la sensación de que en occidente muchas personas percibimos el mundo con poderes amenazantes e intangibles que impactan en  los cimientos de nuestra seguridad, desde ahí, las Hillarys de turno nos dicen que nos sumemos al desenfreno de la globalización, que es inexorable, y que es necesario porque sino va a ser mucho peor, vamos a perder ese tren rumbo a la prosperidad… por supuesto este mensaje siempre procede de personas bien acomodadas dentro del sistema. En cambio,  otros quieren recuperar su lugar glorioso en una especie de ejercicio melancólico, quieren volver a un mundo con unas coordenadas firmes y tener mayor capacidad de maniobra…  volvamos a ser como antes, como cuando empezamos ¿Nunca le habéis dicho esta frase a alguna ex?…

No me creo ninguna de las dos. La globalización está desbocada y nadie hace nada por frenarla y tratar de volver a estar como antes a mí nunca me funcionó. Es necesario generar seguridad en las personas, la falta de cohesión social es una bomba de relojería, que lo tengan claro los señores de cualquier partido que gobierne, la inestabilidad, la incertidumbre son algunos de los mayores enemigos del ser humano,  y ante ellos se revuelve y reacciona…

Pero tampoco nos pongamos apocalípticos, no alimentemos más el miedo… dejemos que durante el próximo mes tertulianos, solemnemente, se desgañiten y se destripen los unos a los otros en debates televisivos y radiofónicos buscando la frase ingeniosa y el dato matador.

El futuro del empleo industrial (I): la adaptación al 4.0 del tejido industrial

De la mano de Innobasque y de DEMA  he tenido la suerte de trabajar en el diagnóstico sobre la situación actual y  futura del empleo industrial dentro de la comarca de la margen izquierda con motivo de la feria PRESTIK 2016, aunque el análisis se adscribe a esta comarca creo que ofrece una serie de pautas generales que me gustaría compartir.

Lo primero de todo, antes de pasar a los entresijos del diagnóstico, es explicar brevemente los motivos por los que el empleo / actividad industrial es tan relevante:

El primero de ellos es que los estados y regiones con un sector industrial más sólido han resistido y se han recuperado mejor tras el impacto de la crisis económica [1]frente a los países que con un porcentaje bajo de la actividad de su sector industrial dentro de su PIB han afrontado una crisis más dura y prolongada. El sector industrial ofrece menos espacio a la especulación y a las burbujas económicas que ámbitos de actividad como el financiero y el inmobiliario.

En segundo lugar, el sector industrial lidera muchos de los procesos de I+D con el consiguiente desarrollo de servicios y productos avanzados. La economía actual y futura tiene como principal pilar el conocimiento, por ello, la I+D y la innovación son su motor de crecimiento. Hoy en día, difícilmente se puede competir a través de la reducción de costes de producción por lo que es el valor añadido lo que empuja el crecimiento económico.

La actividad industrial,  al menos en Euskadi, es en la actualidad un ámbito de actividad estratégico porque dinamiza y arrastra al resto de la economía, frente a otros territorios donde actividades como el turismo, sector primario… pueden ejercer esta función.

Dentro del diagnóstico se han tocado muchos temas, uno de ellos ha sido la adaptación del tejido industrial a las tecnologías 4.0, dejo aquí las principales conclusiones.

20000-lieues-sous-1907-02-g

Ante una supuesta revolución industrial, la 4.0, que diferentes organismos vaticinan como altamente disruptiva y con un impacto brutal en el empleo [2],  se afirma que la adaptación a la misma se está dando paulatinamente y que no se va a dar un cambio radical en los patrones del empleo. Aún así, este cambio no puede ser tomado a  la ligera, porque es inminente y va a marcar la diferencia en los próximos años, algo así como que hay que acometer la adaptación “sin prisa pero sin pausa”.

Aún así, la llegada del 4.0 no afecta por igual a todos los sectores ni ámbitos de actividad, el tejido industrial es muy heterogéneo. Hay sectores donde la fábrica del futuro, automatización… se manifiesta de una forma muy obvia y en otros donde no se sabe con tanta claridad hacia donde se va a dirigir. Además,  la adaptación a la industria 4.0 supone incorporar nuevas tecnologías, pero también implementar nuevos procesos y nuevas formas de hacer. No sólo hay que plantearse la industria 4.0 en clave de robot sino en clave de algoritmo.

En la actualidad la adaptación está siendo abanderada por las empresas punteras en cada ámbito de actividad, desde aquí se supone y que como una mancha de aceite se irá extendiendo al resto del tejido empresarial. En este punto es relevante recordar que el 94% de las empresas de Bizkaia son micropymes que no cuentan con servicios de consultoría ni departamentos de gestión poderosos. Uno de los elementos importantes, por lo tanto, es el tránsito de esta adaptación desde estas grandes empresas punteras al resto del tejido empresarial. En algunas regiones europeas ya se han dado pasos en esa dirección, así que hay que pasar a la acción y desarrollar acciones que impulsen la susodicha adaptación.

El principal freno que ha sufrido la adaptación al nuevo modelo económico ha sido la crisis, que ha situado a gran parte del tejido empresarial en situación de supervivencia impidiendo disponer de los recursos y la energía que demanda acometer el proceso de adaptación. Parece que en este momento sí se está en un punto mejor para poder afrontar el proceso.

En este sentido se afirma que el nuevo modelo generará nuevos puestos de trabajo diferentes a los anteriores por lo que empleo en el medio plazo se estabilizará. Aún así, no se puede obviar un proceso de “desempleo tecnológico” en el que se produzca un desfase temporal entre la pérdida de empleo y la reinversión de los beneficios producidos por la mejora de la eficiencia provocada por las nuevas tecnologías se transforme en generación de actividad y de empleo.

azteca1

La naturaleza de las tecnologías y su impacto en la actividad productiva, modelos de negocio y por lo tanto empleo es muy vieja y queda reflejada en la siguiente frase, salida de una sentencia de un tribunal en 1779 después de las revueltas luditas.

 “The sole cause of great riots was the new machines employed in cotton manufacture; the country notwithstanding has greatly benefited from their erection [and] destroying them in this country would only be the means of transferring them to another [. . . ] to the detriment of the trade of Britain”

“La única causa de los grandes disturbios fueron las nuevas máquinas empleadas en la fabricación de algodón; A pesar de esto, el país se ha beneficiado enormemente de su levantamiento [y] la destrucción de las mismas en este país sólo sería el medio para su traslado a otro [. . . ] en detrimento del comercio de Gran Bretaña “

Desde las revueltas luditas hasta los taxistas boicoteando a Uber  las tecnologías novedosas siempre han generado rechazo, grupos que pelean por lo suyo… yo no sé hasta que punto y cómo la industria 4.0 va a cambiar la realidad del mercado de trabajo, lo único que tengo claro, como decía aquel tango, es que al mundo nada le importa, yira, yira…

[1] Aiginger, K. (2014) Industrial Policy for a sustainable growth path. W Osterreichisches Institut für irtschaftsforschung
[2] Mirar informe del Foro de Davos, The future of jobs, el que se afirma que para el año 2020 se van a perder 20 millones de empleos  (http://www3.weforum.org/docs/WEF_Future_of_Jobs.pdf).

El síndrome del uniforme

Y en realidad, si tienes un “Aifon“,  al menos, un tipo de manos torpes y de mente dispersa como la mía… está lleno de preocupaciones… lo perderé, se me caerá al suelo y se me romperá la pantalla, me lo robaran cuando estoy tomando cervezas en unas fiestas populares… por eso, lo importante, creo, es tener lo que necesitas. Se nos olvida lo placentero que es esto, sencillamente  ¿Para qué quiero  una casa de la que no puedo disfrutar de sus estancias? ¿Para qué quiero un cochazo si voy a estar más preocupado por que le hagan un rayón que de disfrutarlo? ¿Para qué quiero un bufete con 100 platos si solo puedo comer 2?… así lo veo, y en medio de esa necesidad que en mayor o menor medida todos tenemos, de acumular, de poseer… nos damos cuenta de que éramos más felices cuando solo teníamos un uniforme para ir a la escuela y no teníamos que pensar en la ropa todas las mañanas.

Volvemos pronto… ando errando pero no ando perdido.

De “Knowmads” y otras enfermedades

Si en algún otro post se ha comentado que las historias de emprendedores se parecen a los cuentos de hadas de este siglo, últimamente escucho  otro anglicismo que empieza a recordarme a algo parecido, se trata de los “Knowmads”, los nómadas del conocimiento, con un nombre tan sugestivo dan ganas de pertenecer a la tribu aunque cuanto más lo pienso más difusa veo su definición, a ver qué os parece a vosotros…

Los Knowmads, según sus precursores, son los y las  trabajadoras del presente siglo, los definen como personas trabajadoras que no se atan a un lugar concreto, que pueden desplazarse de proyecto, empresa, capaces de trabajar en colaboración con casi cualquier persona, en cualquier momento y lugar…, además son creativos, proactivos, innovadores, “early adopters”, con una red de trabajo y de contactos extensa, marca personal, sin miedo al fracaso… que, principalmente desarrollan su actividad en el ámbito de los servicios avanzados como: diseño, consultoría, desarrollo informático, industrias creativas…. Vamos, que si eres pintor, fontanero o electricista, no parece que seas un “Knowmad” (sospecho que estas personas tienen la suerte de seguir siendo autónomos a secas). Curiosamente,  en este mundo con tanto ego,  ya existía un nombre para diferenciarse de este  tipo de autónomos tan poco sofisticados, “freelance”. Creo que conozco a varios Knowmads y os contaré su historia  para concretar de qué estamos hablando.

nomadas-MI-REATA-670x390.jpg

C. tiene 34 años y es consultora en temas relacionados con género, educación y desarrollo, habla varios idiomas y tiene una formación muy extensa, ya sabéis, másteres y demás. Trabajó un tiempo en una ONG con proyectos en América Latina, después de muchos años de explotación en esta organización ha empezado a trabajar como “consultora freelance”. Esta decisión no fue tomada de forma propia el mercado laboral y la temporalidad creciente le empujó a ello, sencillamente le empezaron a ofrecer proyectos concretos sin estabilidad. Actualmente trabaja para  tres organizaciones y como es buena en lo suyo tiene la suerte de tener continuidad, eso sí, en cualquier momento esto se puede acabar porque ninguna empresa le garantiza estabilidad, o lo que casi es peor, en cualquier momento tiene que trabajar en tres proyectos a la vez porque no se puede permitir el lujo de decir que no a ninguno de ellos, quién sabe lo que deparará el futuro. Además,  L. acaba de ser madre y, por supuesto, la baja la cogió un mes antes de dar a luz y la acabará mucho antes que sí trabajase en una empresa, todo ello mientras prepara temas en casa desde su ordenador porque no puede perder su posición dentro de las organizaciones para las que trabaja, mucho menos ahora que tiene una niña de la que cuidar.

M. es sociólogo autónomo, es un tipo medio espabilado y que ha tenido la necesaria suerte para, con cortos períodos en el desempleo, trabajar como tal a lo largo de toda la crisis, siempre saltando de proyecto en proyecto, empezando de cero con varias empresas, a veces en régimen general, a veces como autónomo, con sueldos y condiciones de todo tipo, además ha sacado adelante algún proyecto propio y ha logrado especializarse en un campo. Después de muchos años, y viendo a muchos sociólogos colegas caer durante el camino como si se tratara de una travesía en el desierto, está empezando a ser llamado desde distintas organizaciones para colaborar con ellas. Cuando digo llamado es llamado, que estas llamadas se concreten en trabajos es otro cantar y vive en el permanente cálculo de posibilidades, en el cuento de la lechera. Si me sale este trabajo me voy a tener que ir a vivir un tiempo a Madrid o a Santander, y además, voy a tener que dejar este otro trabajo a medias porque no puedo llegar a todo y voy a quedar fatal con estos otros con los que he arrancado con este proyecto, pero claro, apenas me pagan y tienen que entender que de algo tengo que vivir y que además esto me da proyección, y así siempre… ah, casi se me olvida, M. tiene que trabajar como DJ de bodas para poder tener ingresos extra y poder seguir siendo sociólogo.

Estos son dos casos pero conozco unos cuantos más, N. que combina un trabajo como monitor de surf con el desarrollo de diferentes proyectos y que trata de sacar una startup adelante;  D. que es diseñador 3D y está aburrido de trabajar en una actividad que demanda una constante renovación de conocimientos, a menudo caros y de difícil acceso; H. que es arquitecto y dejó una super empresa inhumana de jornadas maratonianas para poder tener vida propia y ha montado un estudio (a parte de knowmad es emprendedor) disparando a cualquier cosa que se mueva dentro de la arquitectura; B. que rueda, edita y protagoniza vídeos para empresas, bandas de música y lo que surja, y que además presenta proyectos de fomento de arte en barrios depauperados al ayuntamiento de Bilbao, con criterio y entusiasmo, tocando puertas que nunca acaban de abrirse… saben inglés, tienen una trayectoria profesional consistente  y  una formación muy elevada y, parece ser,  tienen la suerte de ser “Nómadas del conocimiento”. Dan ganas de coger  la mochila y viajar por el mundo tocando puertas en “Backpackers”, ofreciendo  servicios de sociólogo a cambio de  unas noches en una litera.

Si lo miras detenidamente, mucho más que nomadismo se trata de precariedad, de la de toda la vida y las problemáticas del Knowmad son las problemáticas del autónomo o las del freelance, de las de toda la vida también. Estas vidas laborales tan características del siglo XXI no son fruto de una elección propia, son fruto de un mercado laboral mermado  que genera una actividad intermitente y altamente inestable. Estas personas son profesionales cualificados que adaptándose a este marco de precariedad y de inestabilidad utilizan las herramientas que tienen a su disposición para escapar del precariado y convertirse en “Insiders” (personas con un trabajo estable en un mercado laboral dualizado) ¿Por qué? porque vivimos en un sistema en el que es muy complicado prosperar y aspirar a una vida independiente sin un trabajo estable que te permita vivir solo, comprar una casa, tener hijos… ¿Cuántos Knowmads preferirían tener un trabajo estable y disfrutar de sus ventajas? ¿A cuánto tiene que  cobrar sus servicios un Knowmad para vivir una vida decente en la que pueda, por ejemplo, tomarse 6 meses de baja porque ha tenido una hija o pillarse unas vacaciones de tres semanas no remuneradas?  Aún así sus precursores defienden que para el año 2020 el 45% de la  fuerza de trabajo de los países occidentales va a ser Knowmad, en menos de 4 añitos, ahí queda eso, si me preguntas a mí te diría que con suerte el 45% tendrá Linkedin.

chiste-forges-trabajo-precario

Es verdad que las nuevas tecnologías y el nuevo mundo que ha llegado están generando este tipo de empleo. Las posibilidades de movilidad, de conexión y de generación de capital social crecientes permiten detectar y trabajar para clientes en diferentes lugares y de establecer colaboraciones multi nivel, a su vez, la  vida de las empresas y de los productos es mucho más corta, esto es una tendencia (Como expone Bauman el modelo económico y social imperante obliga a las personas trabajadoras a transformarnos de misiles balísticos a misiles inteligentes), pero tengo la sensación de que en todo este escenario es, sobre todo, la precariedad la que genera a este tipo de trabajadores. Los Knowmads se parecen más que a otra cosa a un ejercicio de Marketing, a otra espectacularización de la realidad, en la que te enseñan una fracción de la misma retocada por Photoshop, como en esas pretenciosas fotos de perfil de Facebook con filtros y escorzos imposibles… de hecho, si pones Knowmads en Google (a parte de una banda de hip hop) aparecen las típicas infografías de un joven con aspecto moderno, medio hipster (aparece incluso  en revistas on line de tendencias de moda). Pero me desvío, como decía, es una espectacularización de la realidad, se apropia de los elementos que la hacen atractiva y sofisticada para que no sintamos atractivos y sofisticados, importantes, aunque seamos precarios y apenas podamos proyectarnos a medio año vista.  Además, esta espectacularización no es neutra, tiene una contracara que me parece peligrosa, es una forma de naturalización  de la precariedad, una jugada de trilero (o producción cultural y simbólica) que hace de la temporalidad algo consustancial al mercado laboral, que la normaliza y que asume que esta puede ser una condición válida y deseable. Por último, es otra expresión más del “Salvese quién pueda”, volvemos a lo mismo, el fomento indiscriminado del emprendizaje, la mejora de la empleabilidad como única forma de acceso al mercado laboral, ser un Knowmad… son apuestas por estrategias individuales de supervivencia ante problemas colectivos como son el desempleo y  la precariedad que en ningún caso cuestionan el “Satu quo”, terriblemente injusto.  Todo ello en mercados laborales que no generan actividad suficiente para dar empleo a toda la población activa, recordad la metáfora de Imanol Zubero del juego de las sillas.  Por cierto, recuerdo que en el pasado había unas organizaciones que se preocupaban por los derechos de las personas trabajadoras, se llamaban sindicatos ¿Qué será de ellas?

No me preocupa especialmente que salgan libros hablando de las mieles de ser un trabajador de un siglo XXI, un Knowmad, cada día salen libros de todo tipo y seguro que tienen su parte de verdad, me escama que desde lo público se realicen jornadas con charlas en las que se habla de este tipo de trabajadores y que medios y organizaciones varias se lancen a promocionar este tipo de figuras sin reflexionar realmente en lo que hay detrás de tanto fuego de artificio, otra manifestación más de la falta de criterio propio y de la facilidad con la que nos emborrachamos de las modas, ya sean del Zara o del MIT.

De la mentira del paro larga duración

El paro de larga duración es un problema que afecta a más gente de lo que muestran las estadísticas, esto es muy sencillo, si tu llevas un año en situación de desempleo y encuentras trabajo por la campaña de navidad 15 días, estadísticamente quedas registrado como persona empleada  (echad un ojo a la definición de la EPA). Teniendo en cuenta que casi estamos en Abril se supondría  que llevas en paro 3 meses aproximadamente pero  en realidad puede que en el último año y medio hayas trabajado 15 días.

opinion-caricaturas-Kandler_LNCIMA20130907_0180_5

¿Es desempleo de larga duración trabajar durante quince días hace tres meses en los últimos dos años? A efectos mentales y de trayectoria profesional de la persona desempleada indudablemente sí. Una vez más es necesario adaptarnos a la falta de empleo estable, esta vez desde lo estadístico, deberíamos estudiar vidas laborales en vez de registrar altas puntuales en las Seguridad Social.  Esto cambiaría las ya estremecedoras estadísticas de paro de larga duración (más de un año en situación de desempleo) que según la EPA del cuarto trimestre de 2015 es casi del 59,5% en España, ah, por si acaso alguno se cree que por aquí las cosas van mejor, en Euskadi es de 60,2%.

Fuente imagen: La pequeñas alegrías de Sísifo (Ricardo Kandler)