De “Knowmads” y otras enfermedades

Si en algún otro post se ha comentado que las historias de emprendedores se parecen a los cuentos de hadas de este siglo, últimamente escucho  otro anglicismo que empieza a recordarme a algo parecido, se trata de los “Knowmads”, los nómadas del conocimiento, con un nombre tan sugestivo dan ganas de pertenecer a la tribu aunque cuanto más lo pienso más difusa veo su definición, a ver qué os parece a vosotros…

Los Knowmads, según sus precursores, son los y las  trabajadoras del presente siglo, los definen como personas trabajadoras que no se atan a un lugar concreto, que pueden desplazarse de proyecto, empresa, capaces de trabajar en colaboración con casi cualquier persona, en cualquier momento y lugar…, además son creativos, proactivos, innovadores, “early adopters”, con una red de trabajo y de contactos extensa, marca personal, sin miedo al fracaso… que, principalmente desarrollan su actividad en el ámbito de los servicios avanzados como: diseño, consultoría, desarrollo informático, industrias creativas…. Vamos, que si eres pintor, fontanero o electricista, no parece que seas un “Knowmad” (sospecho que estas personas tienen la suerte de seguir siendo autónomos a secas). Curiosamente,  en este mundo con tanto ego,  ya existía un nombre para diferenciarse de este  tipo de autónomos tan poco sofisticados, “freelance”. Creo que conozco a varios Knowmads y os contaré su historia  para concretar de qué estamos hablando.

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C. tiene 34 años y es consultora en temas relacionados con género, educación y desarrollo, habla varios idiomas y tiene una formación muy extensa, ya sabéis, másteres y demás. Trabajó un tiempo en una ONG con proyectos en América Latina, después de muchos años de explotación en esta organización ha empezado a trabajar como “consultora freelance”. Esta decisión no fue tomada de forma propia el mercado laboral y la temporalidad creciente le empujó a ello, sencillamente le empezaron a ofrecer proyectos concretos sin estabilidad. Actualmente trabaja para  tres organizaciones y como es buena en lo suyo tiene la suerte de tener continuidad, eso sí, en cualquier momento esto se puede acabar porque ninguna empresa le garantiza estabilidad, o lo que casi es peor, en cualquier momento tiene que trabajar en tres proyectos a la vez porque no se puede permitir el lujo de decir que no a ninguno de ellos, quién sabe lo que deparará el futuro. Además,  L. acaba de ser madre y, por supuesto, la baja la cogió un mes antes de dar a luz y la acabará mucho antes que sí trabajase en una empresa, todo ello mientras prepara temas en casa desde su ordenador porque no puede perder su posición dentro de las organizaciones para las que trabaja, mucho menos ahora que tiene una niña de la que cuidar.

M. es sociólogo autónomo, es un tipo medio espabilado y que ha tenido la necesaria suerte para, con cortos períodos en el desempleo, trabajar como tal a lo largo de toda la crisis, siempre saltando de proyecto en proyecto, empezando de cero con varias empresas, a veces en régimen general, a veces como autónomo, con sueldos y condiciones de todo tipo, además ha sacado adelante algún proyecto propio y ha logrado especializarse en un campo. Después de muchos años, y viendo a muchos sociólogos colegas caer durante el camino como si se tratara de una travesía en el desierto, está empezando a ser llamado desde distintas organizaciones para colaborar con ellas. Cuando digo llamado es llamado, que estas llamadas se concreten en trabajos es otro cantar y vive en el permanente cálculo de posibilidades, en el cuento de la lechera. Si me sale este trabajo me voy a tener que ir a vivir un tiempo a Madrid o a Santander, y además, voy a tener que dejar este otro trabajo a medias porque no puedo llegar a todo y voy a quedar fatal con estos otros con los que he arrancado con este proyecto, pero claro, apenas me pagan y tienen que entender que de algo tengo que vivir y que además esto me da proyección, y así siempre… ah, casi se me olvida, M. tiene que trabajar como DJ de bodas para poder tener ingresos extra y poder seguir siendo sociólogo.

Estos son dos casos pero conozco unos cuantos más, N. que combina un trabajo como monitor de surf con el desarrollo de diferentes proyectos y que trata de sacar una startup adelante;  D. que es diseñador 3D y está aburrido de trabajar en una actividad que demanda una constante renovación de conocimientos, a menudo caros y de difícil acceso; H. que es arquitecto y dejó una super empresa inhumana de jornadas maratonianas para poder tener vida propia y ha montado un estudio (a parte de knowmad es emprendedor) disparando a cualquier cosa que se mueva dentro de la arquitectura; B. que rueda, edita y protagoniza vídeos para empresas, bandas de música y lo que surja, y que además presenta proyectos de fomento de arte en barrios depauperados al ayuntamiento de Bilbao, con criterio y entusiasmo, tocando puertas que nunca acaban de abrirse… saben inglés, tienen una trayectoria profesional consistente  y  una formación muy elevada y, parece ser,  tienen la suerte de ser “Nómadas del conocimiento”. Dan ganas de coger  la mochila y viajar por el mundo tocando puertas en “Backpackers”, ofreciendo  servicios de sociólogo a cambio de  unas noches en una litera.

Si lo miras detenidamente, mucho más que nomadismo se trata de precariedad, de la de toda la vida y las problemáticas del Knowmad son las problemáticas del autónomo o las del freelance, de las de toda la vida también. Estas vidas laborales tan características del siglo XXI no son fruto de una elección propia, son fruto de un mercado laboral mermado  que genera una actividad intermitente y altamente inestable. Estas personas son profesionales cualificados que adaptándose a este marco de precariedad y de inestabilidad utilizan las herramientas que tienen a su disposición para escapar del precariado y convertirse en “Insiders” (personas con un trabajo estable en un mercado laboral dualizado) ¿Por qué? porque vivimos en un sistema en el que es muy complicado prosperar y aspirar a una vida independiente sin un trabajo estable que te permita vivir solo, comprar una casa, tener hijos… ¿Cuántos Knowmads preferirían tener un trabajo estable y disfrutar de sus ventajas? ¿A cuánto tiene que  cobrar sus servicios un Knowmad para vivir una vida decente en la que pueda, por ejemplo, tomarse 6 meses de baja porque ha tenido una hija o pillarse unas vacaciones de tres semanas no remuneradas?  Aún así sus precursores defienden que para el año 2020 el 45% de la  fuerza de trabajo de los países occidentales va a ser Knowmad, en menos de 4 añitos, ahí queda eso, si me preguntas a mí te diría que con suerte el 45% tendrá Linkedin.

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Es verdad que las nuevas tecnologías y el nuevo mundo que ha llegado están generando este tipo de empleo. Las posibilidades de movilidad, de conexión y de generación de capital social crecientes permiten detectar y trabajar para clientes en diferentes lugares y de establecer colaboraciones multi nivel, a su vez, la  vida de las empresas y de los productos es mucho más corta, esto es una tendencia (Como expone Bauman el modelo económico y social imperante obliga a las personas trabajadoras a transformarnos de misiles balísticos a misiles inteligentes), pero tengo la sensación de que en todo este escenario es, sobre todo, la precariedad la que genera a este tipo de trabajadores. Los Knowmads se parecen más que a otra cosa a un ejercicio de Marketing, a otra espectacularización de la realidad, en la que te enseñan una fracción de la misma retocada por Photoshop, como en esas pretenciosas fotos de perfil de Facebook con filtros y escorzos imposibles… de hecho, si pones Knowmads en Google (a parte de una banda de hip hop) aparecen las típicas infografías de un joven con aspecto moderno, medio hipster (aparece incluso  en revistas on line de tendencias de moda). Pero me desvío, como decía, es una espectacularización de la realidad, se apropia de los elementos que la hacen atractiva y sofisticada para que no sintamos atractivos y sofisticados, importantes, aunque seamos precarios y apenas podamos proyectarnos a medio año vista.  Además, esta espectacularización no es neutra, tiene una contracara que me parece peligrosa, es una forma de naturalización  de la precariedad, una jugada de trilero (o producción cultural y simbólica) que hace de la temporalidad algo consustancial al mercado laboral, que la normaliza y que asume que esta puede ser una condición válida y deseable. Por último, es otra expresión más del “Salvese quién pueda”, volvemos a lo mismo, el fomento indiscriminado del emprendizaje, la mejora de la empleabilidad como única forma de acceso al mercado laboral, ser un Knowmad… son apuestas por estrategias individuales de supervivencia ante problemas colectivos como son el desempleo y  la precariedad que en ningún caso cuestionan el “Satu quo”, terriblemente injusto.  Todo ello en mercados laborales que no generan actividad suficiente para dar empleo a toda la población activa, recordad la metáfora de Imanol Zubero del juego de las sillas.  Por cierto, recuerdo que en el pasado había unas organizaciones que se preocupaban por los derechos de las personas trabajadoras, se llamaban sindicatos ¿Qué será de ellas?

No me preocupa especialmente que salgan libros hablando de las mieles de ser un trabajador de un siglo XXI, un Knowmad, cada día salen libros de todo tipo y seguro que tienen su parte de verdad, me escama que desde lo público se realicen jornadas con charlas en las que se habla de este tipo de trabajadores y que medios y organizaciones varias se lancen a promocionar este tipo de figuras sin reflexionar realmente en lo que hay detrás de tanto fuego de artificio, otra manifestación más de la falta de criterio propio y de la facilidad con la que nos emborrachamos de las modas, ya sean del Zara o del MIT.

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3 comentarios en “De “Knowmads” y otras enfermedades

  1. Lo peor de todo es que se trata de un término que también está empezando a contaminar el mundo educativo. Propone un paradigma educativo que va calando en las nuevas líneas de innovación pero que tal y como tú argumentas esconde una justificación de la precariedad. Muy buen post.

  2. Pingback: El futuro del empleo industrial (II): los y las trabajadoras del futuro (y del presente…) | Del desarrollo local y otros demonios

  3. Bueno, Mikel, no te falta razón en alguno de tus planteamientos, aunque otros no los comparto del todo. En todo caso, yo (que sí me defino siento identificado con el concepto “knowmad”) no tengo ningún interés en convencer a nadie de nada, ni en hacer proselitismo 🙂

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